MI SUEÑO DEL 15 DE ABRIL DEL 2008
“He estado aturdido todo el tiempo; me siento dolorosamente triste, ya hoy tiene 9 días que no veo a Zulma, ni si quiera oigo su voz desde lejos, no sé si podré seguir soportando más tiempo ésta lejanía… sé que toda la vida tiene una razón de ser, la razón más grande es Dios porque él es el dador de la vida… Pero hoy, he perdido las razones de querer vivir, porque siento que tiene ya nueve días que a mis raices no llega ni una sola gota de agua; sé que aún el sol alumbra mis ramas, pero sin agua pronto ha de secarse mi corazón, el tiempo que tengo en no verla es relativamente poco; más para mi corazón ya es como una eternidad, he estado sufriendo el corto período que no la he visto, en un principio sentí poder vivir sin agua, sin amor, sin verla, sin oir su voz, sin escuchar sus pensamientos, sin ver sus ojitos, ni admirar sus gestos, esos que ella tiene y la hacen especial y única, además me sentí libre de no verla y alegre al dejar de verla, pero pasado el tercer día, la agonía fue grande, inmensa, ni yo mismo lo creía; hoy pasados los nueve días de no verla, siento como mi sangre camina por mis venas ya sin ganas, mi corazón palpita ya sin querer, mis ojos miran pero no quieren mirar, ¿De qué sirve ver si no la veré a ella?, ¿De qué sirve oir si no la escucho a ella?, ¿De qué sirve sentir si no la siento a ella?, ¿De qué sirve vivir, sino viviré junto a ella?, pece a todo, quedan fuerzas en mi cuerpo para seguir teniendo una esperanza, a pesar de que le he pedido a Dios como milagro olvidarla…
¡Dios mío!, estoy triste, me siento tan desamparado, porque ya no he visto a ella, a Zulmita más hoy tuve un sueño, un sueño que se convirtió en un sueño hermoso, ¡sí!; es que quizás mi alma se engaña a sí misma, o bien Dios quiere sanar mi herida y ya me dio una señal”….
Vi que en el fondo de mi tristeza, con mi llanto de tanta angustia (porque así me dormí en la noche), pronto apareció ella, ¡Sí!; era Zulmita, estaba ahí, no sé dónde pero estaba, me miró y me correspondió, me buscó y quiso que la abrazara, yo la abracé, y todavía me costaba creer mientras secaba las lágrimas de tristeza, mientras aún lloraba, mi llanto se convirtió en gozo, y de pronto aparecieron los otros hermanos; Felipe, Victor, los amigos míos y ellos igualmente sintieron mi felicidad y quizás hasta la de ella, porque será difícil negar que ellos también habían estado triste por no haber visto a Zulma en la iglesia, eso soñé, yo abracé a Zulma por detrás, y ella consoló mis lágrimas, me sentí multialegre, y le di gracias a Dios mientras lloraba yo de alegría, sentía y presentía que jamás iríamos a separarnos… Zulma, te amo.
EL CVR