“El estaba tan triste, recostado al lado de un árblo, con la cabeza agachada, con la mirada hacia el suelo… llorando, completamente desconsolado, parecía que lo había abandonado la vida, como que si el amor hubiera uído de él, como que si en su alma no existiera una esperanza, ni si quiera una”.
Yo lo vi tan triste, tan herido, tan abandonado llorando, eran más de las doce de la noche, él estaba muy desconsolado, no sé que pasaba o qué pasaría por su mente en ese entonces, sus ojos estaban rojos, de desvelo y de lágrimas, estaba completamente desconsolado, tenía el alma destrozada, tenía el corazón hecho pedazos… ¿Por qué?, ¿Por qué?… ¿Quién lo dañó tanto? ¿Quién le hizo tando dolor para salir a llorar a la calle por la noche?, ¿Quién destrozó su orgullo?, ¿Quién tomó un puñal y partió ilusión por ilusión a éste pobre enamorado?….
Hoy se siente un duelo, un sierto viento de consuelo, una brisa calmada de paz, como que su corazón ya no sufre, como que por fin olvidó ese dolor, pero llegan los sentires de tristeza, sé que está en reposo, pero se siente todavía un lunto muy leve, pero calmado, una brisita me hizo redactar esto, hoy han pasado tres días de su funeral…