El cuarto de mi padre
Cuentan hoy, que en ese lugar está una piscina, en donde tienen peces, también cuentan que ése lugar se mantiene siempre cerrado bajo llave, solo mi tía tiene las llaves…
Siempre he soñado con ese lugar, desde antes que mi padre muriera y también justo hoy; que mi padre está muerto, es algo completamente inexplicable.
Ese lugar siempre fue misterioso, al menos para mí…
Antes, en ese lugar había una cámara de fuera, en la sala de espera, adentro estaba el pequeño monitor; esa camara transmitía la señal de forma inalámbrica por radiofrecuencia a un canal privado que el mismo monitorsito ya tenia configurado, también ese monitor podía recibir 125 canales de televisión en señal libre, adentro, cerca del pequeño monitor se seguridad estaban dos virgenes, bien lo recuerdo, era la Virgen de Fátima y la otra virgen era la de Santa Lucía; yo tenía la Virgen de Guadalupe en mi cuarto, recuerdo que las habíamos llevado a bendecir un domingo de ramos, también llevamos unos pollos y agua en pichingas, para tener de recerba o candelas, fosforos y encendedores; las demás personas también acostumbraban a bendecir gran cantidad de cosas en esa misa de domingo de ramos…
Ese cuarto era pequeño, aunque la edificación original sí era algo grande, es que en total habían como 4 cuartos sobre el mismo techo; la primera habitación era lógicamente el consultorio, luego más en el fondo había una habitación privada, bajo una cortina, donde había una cama, donde los pasientes eran examinados por mi padre; era un lugar bastante íntimo y realmente solo mi papá y los pasientes tenían la oportunidad de visitar ese sitio que realmente casi nunca pude identificar los objetos que ahí se encontraban.
En es altar donde estaban las vírgenes habían una gran cantidad de velas de colores, más que todo negro, rojo, verde y amarillo, despedían un olor sofocante a lo desconocido.
Nunca entenderé por qué, en ese lugar siempre estaba muy oscuro, mi papá jamás puso una luz fuerte, solo focos pequeños y de color rojo, verde y azul, pero nunca iluminó bien su consultorio,recuerdo que en el último cuarto había un desague que jamás volví a ver en otro sitio, era como la tasa de un baño entre antiguo y moderno, la diferencia es que no tenia desague, y tenía un hoyo que salía en el muro de fuera, porque ese cuarto estaba en un lugar alto; además se veía como si se hubiera tapado otro agujero en ese lugar.
En realidad ese cuarto pasó cerrado por algún tiempo después de la muerte de mi tío Esteban, ya que ese lugar era elconsultorio principal de él, recuerdo que la estructura de ése cuarto era deprorable, con una gran infinidad de libros; todos de brujerias, y también el piso era muy feo, las paredes casi quebradas y las láminas todas desniveladas y por si fuera poco como en todos los otros cuartos; también era oscuro.
Entrar a esos cuartos siempre me dio misterio y me llenaba de tanta curiosidad, era oscuro y nublado debido al humo de las velas que siempre pasaban encendidas, recuerdo que mi papá siempre dejaba un velita encendida de un día a otro.
Ya en los últimos años ese lugar casi no era tan tenebroso como antes; antes cuando mi tío Esteban vivía, era terriblemente tenebroso, toda la propiedad porque aún no había energía eléctrica y solo mi otro tío tenía electricidad, pues él había instalado una planta eléctrica en su casa y recuerdo que en la casa de él había focos que iluminaban mucho, radios y cosas muy modernas, pero con el ruido tremendo de la planta generadora de corriente, era el único lugar más moderno de toda la colonia.
Nosotros en aquel tiempo vivíamos en una casa muy lejana al consultorio de mi padre, que también era muy misteriosa.
Pero cuando nos mudamos a la casa de mi abuela y regresamos a vivir nuevamente en ese lugar antes de que mi tío muriera, yo tenía tanto miedo, porque donde mi abuela había energía eléctrica, teníamos televisor y radios; habían ríos mucho más cerca y al regresar a ese lugar sin electricidad en las noches se ponía terrible; porque todo era oscuro y los perros ladraban desde las siete de la noche como si agarraran a alguien y lo mordieran en el aire; y recuerdo que cuando oscurecía las noches eran terribles, porque siempre se ponía tan oscuro y solo con candelitas se podía alumbrar uno.
Dormíamos en otras casas contiguo al consultorio de mi papá y más arriba estaban las otras casas, la de mi abuela, la de mi tío esteban, la de mi tía Alejandra y la de mi tío Pablo y por último la casa donde nosotros vivíamos mucho más antes.
Justo el día de la muerte de mi tío esteban fue el día más terrible y terrorífico que pude haber vivido en ese lugar, los perros ese día no paraban de ladrar y ladrar y mordían y brincaban como mordiendo a alguien pero en el aire, y hasta mi hermano tubo muchas pesadías, ya como a las 11 de la noche fuimos a verlo, como a dos casas de la nuestra; llegamos, él estaba fuera de sí, se levantó con gran fuerza y solo decía ya me voy, se refirió a mí y me dijo, vamonos Carlitos, vamonos y nadie lo pudo controlar, salió hasta la calle que conectaba la calle principal con el Cantón y me abrazó fuerte y me decía “Vamonos Carlitos”, porque también decía que le pedían a un niño en donde él hiba, y no me quería dejar y no paraba de repetir “ya me voy”, tenía tanta fuerza, lo recuerdo porque nadie pudo controlarlo, era terrible, porque su cuerpo parecía estar completamente sano, aunque interiormente funcionaba completamente mal, como si fuere una PC con un virus molestándole; entonces mi papá me agarró y me llevó hasta la casa, como a eso de las doce de la noche, y con mi mamá nos quedamos en casa mientras los demás familiares trataban de controlarlo, me dormí y como a eso de las 2 de la mañana me despertó mi mamá; “Carlos levantante, que tu tío Esteban se murió”; a mí me dió mucho más miedo, solo había una candelita alumbrando tan grande oscuridad, fui hasta donde él dormía y en efecto, estaba postrado en una cama donde pasó 2 meses sufriendo los efectos de la brujería, murió con fuerza; con un cuerpo muy jóven y capáz, pero con una mente completamente distorcionada, a mí me dio demasiado miedo, verlo muerto porque para ese entonces los muertos todavía me producían escalofríos, recordé que hacía nomás unas tres horas me había abrazado disiendo que nos fuéramos, y bueno; tubo que partir.
No es que yo sintiera la muerte de mi tío, más bien era el miedo que yo le sentía a la estructura de esas casas sin energía eléctrica.
Luego de la muerte de mi tío, fue mi papá quien se encargó del negocio, sí y desde entonces hasta unos años después mi papá comenzó a reconstruir el consultorio menos ese último cuarto donde nunca se le dama mantenimiento donde estaba esa pila estilo baño que nunca jamás sabré que era eso o para qué servía.
Nos mudamos definitivamente a casa de mi abuela y ese día fué el último que dormí en esa colonia; donde mi abuela me sentía en confianza, había energía eléctrica y todo estaba iluminado; mi papá con el pasar de los tiempos modificó todo el consultorio, pero de igual manera siempre eran misteriosos esos cuatro cuartos, y hasta el último cuarto que mi papá finalmente modifico y lo dejó muy diferente, lo que sí me pareció raro es que no quitó la pila parecida a un baño; bueno,
Un mal día nos llegó la noticia; la terrible noticia, la noticia de que mi padre lo habían matado, me lo dijeron mientras yo estaba en una iglesia evangélica, cantando y tocando la guitarra…. ya hacía muhos días que yo no visitaba el consultorio de mi padre; ni la casa donde antes vivíamos, pero ya había energía eléctrica en ese lugar para ese entonces, y sucedieron tantas cosas, los eventos de la muerte de mi padre fueron terribles, en un principio, nos favorecieron las llaves y la opción de entrar y salir de ese lugar, pero nosotros no volvimos a ese lugar, la última vez que yo visité la casa de mi padre fue como 15 días después de que enterramos a mi papá, regresé a traer un teclado y la famosa camarita; fué la última vez que entré al consutorio, pero no entré a los lugares más secretos y saqué el teclado de la casa donde estaba la pila rara; y habían un montón de papeles; regados por todos lados, solo vi papeles, y los métodos de Los Temerarios en donde aprendí a tocar la guitarra, despegué la cámara y me dió cólera ver las vírgenes esas, también habían santos en gran manera, muchos y todos estaban llenos de candelitas, en medio del santuario estaba la fotografía de mi padre en un cuadro….
También habían flores, me dejaron entrar debido a que tenía derecos, por ser hijo de mi padre; en fin, saqué el teclado y al otro día volví por la cámara.
Todos decían que era un camino peligroso transitar por ese lugar, ya que mi padre no era el único que habían matado por esa zona, sino a otras muchas más personas; yo estaba contento por tener el teclado que mi padre me había prometido unos días atrás, pero estaba muy triste porque también sabía que a mi padre no lo olvería a ver vivo jamás.
CVR, 01 DE JULIO DE 2011
